¿Afecta que tu perro nade en la alberca?

Para muchas personas y familias su perro es un miembro más con todos los derechos que esto implica, pero también, su convivencia conlleva responsabilidades. Los perros son más sensibles al calor que las personas, la hipertermia (o golpe de calor) en ocasiones se considera una urgencia veterinaria, de esto que la mascota pueda llegar a buscar bajar su temperatura lo más fácil y rápido posible. Por otro lado, durante los días calurosos es mucho más factible disfrutar de un baño en la alberca, lo cual también aplica a los deseos de tu can, no obstante, existen precauciones y acciones que se sugieren estén presentes.

 

Lo primero y más importante son las medidas de seguridad

Aunque los perros tengan un instinto nato para nadar, se sugiere siempre procurar tener vigilancia cuando el perro se encuentre en el agua, y limitar su acceso cuando no se pueda. Como sugerencia, algo muy importante es colocar una pequeña rampa de accesos y salida que le facilite el movimiento a tu mascota, esto no solo evitará accidentes de golpes o problemas al salir, sino que ayuda al cuidado de la piscina evitando arañazos en el recubrimiento o azulejo, especialmente cuando el perro encuentra desesperación por salir.

Otro punto importante, sobre todo para la salud del perro, es evitar que ingiera agua de la alberca por la cantidad de cloro y químicos que pueda contener; sumado a que, de este modo, se limita un poco más la saliva del animal en el agua.

 

Limpieza más cuidada tanto de la piscina como del perro

La raza del can influye en la suciedad que provoca en el agua. Si tiene el cabello largo es factible que guarde más suciedad que uno de cabello corto; si es perro de interior se encontrará menos lleno de tierra y mugre que los que son de exterior; si duerme en perrera o dentro de casa; todo esto influye en la limpieza final de la alberca. Por esto se debe mantener la higiene de la mascota lo más cuidada posible: baños constantes, cepillar diariamente su pelo, limpieza en su perrera o sitio de convivencia.

En el caso del agua de la alberca es necesario monitorear con más frecuencia su estado. Llevar los test al día para conocer los niveles de ph y cloro es fundamental; si se realizaban cada semana, con el perro bañándose estos tendrán que aumentar a cada tercer día. Aunque también, la periodicidad dependerá del tamaño y tipo de costumbre del perro.

Mantenimiento y cuidado de la alberca

Siempre existirá una caída de pelo del can, especialmente en la alberca, por esto se debe tener particular cuidado en todos los filtro y rendijas que tenga la alberca, así como tratar de limpiarla con malla cada tercer día, esto evitará que la bomba pueda tener un desperfecto que resulte en un costo más elevado. Igualmente, como ya mencionado, control meticuloso sobre los niveles químicos del agua.

Se sugiere un cerco para perros que permita un control sobre el ingreso del perro a la alberca, sin necesidad de vigilancia continua.

En conclusión, a los perros les encanta meterse a la piscina y no es antihigiénico que lo hagan, siempre y cuando se tengan las prevenciones adecuadas. Por otro lado, los químicos de la alberca puede irritar la piel del animal, el agua se ensuciará más rápido, y el mantenimiento de la alberca aumentará. Por lo tanto, aunque de vez en cuando sea gratificante convivir con la mascota en la alberca, lo mejor es evitarlo cuando sea posible.

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