Cómo ha de ser una piscina sustentable

La sustentabilidad ha llegado ya hace tiempo… y para quedarse. No hay ámbito de nuestra vida cotidiana en el que no se hable de la sustentabilidad y del respeto al medio ambiento. Y las albercas no iban a ser diferentes.

Desde hace ya unos años, arquitectos, paisajistas y diseñadores de interiores defienden aplicar medidas ecológicas para que el impacto de nuestras albercas sea el menor en el entorno natural. ¿Y cómo se hace esto?

Existen varios elementos clave en este proceso, pero quizá el más importante es el del filtrado y oxigenación del agua. En países del centro y del norte de Europa, muchos propietarios colocan en zonas anexas a la alberca lechos de tierra y rocas en la que puedan crecer juntos musgo y algas, que son los encargados de purificar el agua (http://es.wikihow.com/purificar-agua). La oxigenación se logra con una pequeña cascada dentro del circuito del agua, impulsado por una bomba solar, que desarrolla este filtrado.

Pero sin llegar a estos extremos, podemos ayudar, y mucho, con pequeñas medidas muy ecológicas. Por ejemplo, ¿sabías que una gota de agua que se pierda por una fuga de nuestra alberca representa al año 8.000 litros de agua?… Siiií, lo que lees!!! 8.000 litros de agua que se perderían por nuestra finca. Por eso detectar y reparar las fugas provocadas por defectos constructivos es una muy buena medida ecológica.

Los cobertores, que reducen las pérdidas de agua por evaporación en un hasta 30%, es otra medida acertada. Podemos lograr hasta un 25% de ahorro de energía en los procesos de evaporación, convección y climatización.

La iluminación es otro elemento importante para alcanzar el objetivo de sustentabilidad: utilizar LEDs (http://www.xatakahome.com/iluminacion-y-energia/que-es-la-iluminacion-led-especial-iluminacion-led) nos permite ahorrar hasta un 80% de energía gracias a la mayor eficiencia de este tipo de tecnología.

Otro consejo es el de optimizar la frecuencia y el tiempo de filtración. Los expertos aseguran que utilizando vidrio reciclado como medio filtrante se ahorra hasta un 25% de agua en los lavados de filtro.

Y para aquellos que se atrevan con acciones más “radicales”, ahí va una de ellas: albercas de agua salada. Si, salada, aunque no de agua de mar. Se trata de utilizar sal común para generar cloro. No contamina, ya que una vez que se genera el hipoclorito, se descompone y se vuelve a convertir en sal. Es una medida que nos permitirá ahorrar mucho en productos químicos y cloros tradicionales, y no debemos temer a la irritación de nuestros ojos, ya que la concentración salina es 10 veces menor que la del mar.

Así que ya ves… ¡¡¡no es tan complicado presumir de tener una alberca ecológica!!!

Fuente: www.albercasmontalvo.com

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